BUENOS COMIENZOS por:Jacinto Salas Morales

Opinion

No siempre la vida urbana transcurre invariable, monótona, a la espera de eventos que sacudan la somnolencia de los días atados al rigor del clima o de los horarios. Es cuando lo inusual,la sorpresa debe convertirse en punto inicial de cambios, de renovación indispensable de la vida social.
En los últimos días, Ibarra vivió hechos que permiten prever aportes indispensables a una actividad por años adormecida: el turismo. Me refiero, uno, a la reinauguración, mejor a la tercera puesta en escena de ese hermoso escenario deportivo: la Piscina Olímpica Imbabura, abandonada a su suerte los últimos cuatro años. Y dos, a esa experiencia de recuperar la vivencia religiosa de la Semana Santa, no solo para revivir una tradición ancestral que se perdió en el tiempo sino demostrar que esa celebración, enorme expresión de la religiosidad de nuestro pueblo, cobra una dimensión singular cuando se la conjuga con un recorrido por el hermoso centro histórico ibarreño, pocas veces apreciado y reconocido por propios y extraños.
La Piscina Olímpica, con una nueva visión empresarial ofrece convertirse en un centro deportivo múltiple de permanente actividad. El día de la reinauguración ya mostró su potencial para impulsar la economía del sector.
El trabajo conjunto de Iglesia, Municipio, fundación cultural, muestra cómo la ciudad puede convertirse en un imán de turismo religioso cultural en Semana Santa. Los pasos iniciales requieren del apoyo de todos. El esfuerzo no puede ser de un día. Debe ser del presente y el futuro.

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