300 presos fueron trasladados de Ibarra a Cuenca

Ibarra

Un traslado masivo de presos sacó a la mitad de la población de la cárcel de Ibarra. En total, 300 personas privadas de libertad fueron llevadas al centro penitenciario de Turi, en Cuenca, en un recorrido que implica alrededor de 600 kilómetros y más de 10 horas de viaje por carretera.
La operación empezó la tarde del martes 14 de abril de 2026, cuando varios buses partieron desde la capital imbabureña con fuerte resguardo policial y militar, terminando al día siguiente con el ingreso de los internos al CPL Azuay N.° 1.

Se llevaron a la mitad de presos de Ibarra
Según las estadísticas del Servicio Nacional de Atención a Privados de la Libertad (SNAI), hasta el mes pasado, la cárcel de Ibarra tenía 619 internos en un espacio diseñado para 300, es decir, un hacinamiento de más del 100%, por lo que con este traslado el número de reclusos se reduce prácticamente a la mitad, dejando al centro operando dentro de su capacidad.
Precisamente, la sobrepoblación ha sido uno de los principales problemas de la cárcel de Ibarra, que además arrastra otra condición sensible: su ubicación, como lo ha reportado ampliamente LA HORA.

Esta prisión está en pleno casco urbano, rodeada de viviendas, unidades educativas y zonas comerciales, un tema que durante años genera cuestionamientos por los riesgos para la población cercana, ya que incluso se han registrado fugas de reclusos al centro educativo colindante.

Además, últimamente en esta prisión se han reportado enfrentamientos y víctimas mortales, así como múltiples requisas que han dejado al descubierto droga, celulares, entre otros objetos prohibidos dentro de las celdas.
SNAI explica el traslado de Ibarra a Cuenca
Según el SNAI, el operativo se da en medio de la estrategia del sistema penitenciario de redistribuir a los internos en distintas cárceles del país, en un contexto marcado por el hacinamiento y los problemas de control dentro de los centros de privación de libertad.

“Esta intervención responde a criterios técnicos y permitió reducir el hacinamiento, recuperar el control institucional y mejorar las condiciones de habitabilidad. Se garantizó el respeto a los derechos humanos. Se fortalecen los procesos de rehabilitación social. Se debilitan estructuras del crimen organizado”, apuntaron.

“Previo al traslado, el CPL Imbabura N.° 1 registraba un 105% de hacinamiento, situación que limitaba la operatividad institucional, afectaba las condiciones de habitabilidad y dificultaba el control interno. Con la ejecución de este operativo, se logra una reducción efectiva de la sobrepoblación, permitiendo recuperar condiciones adecuadas para la seguridad, el orden y la convivencia”, aseguraron. LaHora.com.ec

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