El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este sábado en Florida a los líderes de doce países de América Latina durante el encuentro denominado “Shield of the Americas Summit” (Cumbre del Escudo de las Américas).
La reunión congregó a mandatarios y representantes de la región con el objetivo de fortalecer la cooperación en materia de seguridad, especialmente en la lucha contra el narcotráfico y las redes del crimen organizado.
Durante la fotografía oficial del encuentro, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y el mandatario de Guyana, Irfaan Ali, se ubicaron a ambos lados de Trump.
Bukele fue uno de los líderes más elogiados por el presidente estadounidense durante su discurso de apertura. Ambos mandatarios han mostrado afinidad en sus posturas frente a la lucha contra el crimen organizado y las políticas para frenar la inmigración irregular.
En el caso de Guyana, el presidente Irfaan Ali fue reelegido en septiembre pasado. El país sudamericano atraviesa un fuerte crecimiento económico impulsado por la explotación petrolera, lo que ha incrementado su relevancia estratégica para potencias como Estados Unidos y China.
En la primera fila de la fotografía también estuvieron presentes los presidentes de Paraguay, Santiago Peña; Costa Rica, Rodrigo Chaves; República Dominicana, Luis Abinader; Ecuador, Daniel Noboa; y la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar.
En la segunda fila se ubicaron el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz; de Argentina, Javier Milei; de Honduras, Nasry Asfura; de Panamá, José Raúl Mulino; así como el presidente electo de Chile, José Antonio Kast.
Durante su intervención, Trump anunció la intención de conformar una nueva coalición regional para enfrentar a los carteles de la droga.
“Venimos para anunciar una nueva coalición militar para erradicar los carteles y la delincuencia”, aseguró el mandatario estadounidense al iniciar la cumbre.
Según explicó, el objetivo es lograr un compromiso entre los países participantes para utilizar la fuerza militar en la desarticulación de las redes criminales que operan en la región.
La reunión marca un nuevo intento de coordinación hemisférica en materia de seguridad, en medio de crecientes preocupaciones por el narcotráfico, la violencia y el tráfico de personas en el continente americano.
