Noticia de Lahora.com.ec
Un nuevo plan de ciclovías se encuentra en fase de preparación en Ibarra, capital provincial de Imbabura, como parte de la construcción del plan de movilidad urbana sostenible que impulsa el Municipio de Ibarra, con el respaldo técnico de la cooperación internacional alemana GIZ.
La iniciativa busca reorganizar la infraestructura para la circulación de bicicletas que existe en la ciudad y superar los problemas que marcaron intentos anteriores de implementación.
Desde la Unidad Municipal de Cambio Climático y Movilidad Sostenible se explicó que el proyecto no solo contempla nuevas rutas, sino la consolidación de una red continua que conecte distintos sectores urbanos.
Dos etapas de ciclovías
Magaly Rodríguez, técnica municipal, indicó que el plan se ejecutará en dos fases. “La etapa uno va desde el centro de la ciudad hasta la mitad de la zona urbana y la etapa dos de la mitad de la zona urbana hacia las periferias”.
Según los funcionarios locales, el objetivo central es reconfigurar los desplazamientos urbanos y promover el uso de la bicicleta como alternativa cotidiana.
“Lo que buscamos es la reducción de las emisiones de CO2. Además, buscamos que se disminuya el parque automotor dentro del polígono urbano, que la gente comience a ocupar más sus bicicletas y mejorar el estilo de calidad de vida dentro de sus desplazamientos”, agregó Valentín Sarmiento, también técnico de la unidad municipal.
Desde febrero de 2026, el equipo municipal realiza trabajos de mantenimiento en los tramos de ciclovías que aún permanecen operativos, mientras se estructura el nuevo proyecto integral.
Por el momento, se intervienen los carriles exclusivos para bicicletas existentes en el sector de La Victoria, Periférico Sur, Anillo Vial y Yahuarcocha.
Sarmiento detalló, en un material audiovisual preparado por el Municipio, que la meta es completar conexiones que permitan trayectos funcionales dentro de la ciudad. “Buscamos terminar de conectar una red de ciclovías que nos lleven con un destino A a un punto B. Es decir, de forma técnica conectar diferentes puntos de la ciudad de manera más organizada”.
Rodríguez agregó que la primera fase priorizará la conexión entre sitios clave de la urbe, entre recreativos, educativos, comerciales y el centro urbano, para fortalecer la funcionalidad de las rutas.
“En la primera etapa se conecta lo que son los diferentes tipos de equipamientos recreativos, de educación, de comercio, del centro de la ciudad, para crear unas ciclovías mucho más sólidas. La segunda etapa conecta lo que es el centro con las periferias, de igual manera, conectando los diferentes tipos de equipamiento”, agregó.
El proyecto prevé estudios posteriores para integrar los nuevos tramos en un circuito continuo y definir los elementos físicos de protección para ciclistas, según la jerarquía vial.
“Con esto se crea una red continua que conecta a toda la ciudad. Luego de esto se quiere hacer un estudio para conectar las diferentes ciclovías y crear un circuito continuo. También para esto se van a colocar, de acuerdo a la jerarquía de las vías, los tipos de ciclovías y los diferentes elementos físicos que van a servir de protección para los ciclistas”, añadió Rodríguez.
Aporte de Alemania
Sobre el aporte internacional, Sarmiento subrayó que el acompañamiento no se limita a asesoría puntual, sino que aporta en el plan integral de movilidad.
“La alianza con la GIZ es una alianza técnico-institucional, en la cual ellas nos colaboran con el asesoramiento técnico de especialistas, consultorías especializadas y diferentes eventos en los cuales nos comparten sus conocimientos y nos ayudan a tener un plan mucho más estructurado y una implementación mucho mejor planificada”, aseguró.
El plan avanza en un contexto en que, según las autoridades locales, la ciudad busca corregir las experiencias previas de ciclovías, implementadas hace algunos años y posteriormente retiradas tras conflictos con el tráfico y cuestionamientos de distintos sectores.
La última intervención, realizada en un escenario de movilidad atípica en medio de la pandemia, generó expectativas iniciales, pero terminó con una percepción negativa cuando se normalizó el flujo vehicular.
Con el nuevo enfoque y asesoría, ahora Ibarra apunta a que la infraestructura se integre de forma más planificada al sistema vial y responda a la dinámica real de la ciudad.
En palabras de Sarmiento, el propósito final es mejorar las condiciones de desplazamiento cotidiano: “Lo que nosotros buscamos es aumentar y mejorar la calidad de vida de la ciudadanía para que aquellas personas que usen los vehículos los dejen en la casa y pasen a una movilidad más sostenible”.
