Noticia de LaHora.com.ec
La minería ilegal en el norte de Ecuador sigue activa, pese a operativos constantes y a los anuncios oficiales de control total. En la parroquia Buenos Aires, en la provincia de Imbabura, el Ejército mantiene una nueva ofensiva militar en 2026, tras evidenciar que las estructuras clandestinas no han desaparecido y continúan operando en zonas montañosas de difícil acceso, donde incluso procesan el oro directamente.
Durante febrero de 2026, por ejemplo, se han reportado decomisos de maquinaria, destrucción de centros de procesamiento y patrullajes constantes, en un territorio que desde hace casi una década es considerado uno de los principales focos de extracción ilegal de oro en el norte del país.
Las operaciones se desarrollan en medio de condiciones geográficas complejas y de la presencia de grupos armados que buscan controlar corredores vinculados a economías ilícitas.
La continuidad de estas acciones contrasta con el anuncio gubernamental realizado tras la intervención militar de octubre de 2025, cuando se afirmó que la actividad ilegal “se acabó definitivamente” en Buenos Aires, por parte del Ministerio de Defensa. Sin embargo, la persistencia de campamentos, maquinaria y rastros de explotación confirma que la problemática no solo se mantiene, sino que sigue generando recursos que alimentan redes delictivas.
Oro apetecido por grupos narcoguerrilleros
El comandante de la Cuarta División del Ejército Amazonas, Fernando Silva, señaló públicamente que en la última semana se registraron enfrentamientos con integrantes del Frente Oliver Sinisterra, estructura armada con presencia histórica en la frontera norte.
El oficial explicó que las tropas ejecutan operaciones en provincias como Imbabura, Carchi, Esmeraldas y Sucumbíos, para ubicar y neutralizar a este grupo, incluyendo misiones de saturación de fuego, con morteros, así como posteriores rastrillajes en áreas de influencia.
“Como Cuarta División del Ejército Amazonas estamos ejecutando las operaciones para tratar de ubicar y neutralizar a este grupo armado con el que ya tuvimos un enfrentamiento. Hemos realizado misiones de saturación de fuego con tiros de mortero en la zona de influencia y posteriormente nuevos rastrillajes ofensivos en el sector”, dijo.
Según Silva, estos grupos se desplazan desde Colombia hacia territorio ecuatoriano atravesando cordilleras y zonas selváticas, lo que dificulta su localización. Además, advirtió que no se trata de la única organización que busca operar en el país, mencionando la presencia de estructuras como Comuneros del Sur, entre otros, lo que ha motivado el refuerzo de patrullajes en puntos estratégicos de la frontera
Millonarias ganancias en campamentos ilegales
Las evidencias más recientes muestran que la actividad extractiva continúa con fuerza en Buenos Aires.
En recorridos militares se han encontrado minas activas con motores, taladros, poleas, piscinas de procesamiento y otros equipos que revelan la permanencia de redes ilegales en la zona.
Uno de los golpes más relevantes ocurrió el 10 de febrero de 2026, cuando las Fuerzas Armadas reportaron el desmantelamiento de un mega laboratorio de minería ilegal y una base guerrillera, como lo reportó LA HORA.
El operativo permitió frenar una producción estimada de entre seis y diez kilogramos de oro mensuales, valorados en alrededor de $960.000, recursos que, según los reportes oficiales, financian actividades ilícitas.
En el sitio se hallaron tanques de químicos, calderas, bombas de succión, generadores eléctricos, combustible y 350 bultos de material aurífero, además de una infraestructura utilizada como campamento para al menos 12 personas, equipada con cocina y vestimenta. Estos hallazgos evidencian la capacidad logística y el nivel de organización de las estructuras que operan en el sector.
La situación, por ahora, confirma que la minería ilegal en Imbabura no ha sido erradicada y que el conflicto por el control territorial y económico sigue vigente, mientras la nueva ofensiva militar busca contener la expansión de estas redes y limitar su financiamiento, en un escenario donde la seguridad de la frontera norte continúa marcada por el acecho de economías ilícitas y grupos armados.
