Aproximadamente al mediodía de este martes 03 de febrero de 2026, las marchas que partieron desde Tulcán, en Ecuador, e Ipiales, en Colombia, se concentraron en el puente internacional de Rumichaca, en una protesta binacional contra la imposición de nuevas tasas arancelarias entre ambos países.
La movilización reunió a comerciantes, transportistas y representantes de distintos sectores productivos, que llegaron tanto a pie como en camiones de carga hasta el principal paso terrestre entre las provincias de Carchi y Nariño.
A las 12:20 se iniciaron los pronunciamientos conjuntos, en un acto simbólico que comenzó con la entonación de los himnos nacionales de Ecuador y Colombia. La jornada provocó la paralización parcial del tránsito fronterizo durante cerca de tres horas, evidenciando el peso logístico y económico que tiene este corredor para el comercio binacional y para actividades productivas que trascienden la frontera.
Desde una tarima improvisada sobre la plataforma de vehículo de carga, los dirigentes gremiales cuestionaron las decisiones adoptadas por los gobiernos de ambos países, al señalar que las nuevas tasas fueron definidas sin un análisis previo de las afectaciones económicas, sociales y comerciales que generan.
En ese contexto, exigieron al presidente colombiano, Gustavo Petro, y al presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, la derogatoria inmediata de las medidas arancelarias, antes de que el impacto sea mayor.
Uno de los ejes centrales de los reclamos fue la advertencia sobre el incremento del contrabando y la corrupción. Los manifestantes señalaron que el encarecimiento de los pasos oficiales incentiva el uso de rutas ilegales, una dinámica ya vivida en otros periodos de cierre o restricción fronteriza, con efectos directos en la seguridad y en la economía formal.
El tono de las intervenciones subió cuando los dirigentes advirtieron que, de no existir una respuesta de los gobiernos, podrían adoptarse medidas más drásticas, sin descartar una paralización total de la frontera.
Precisamente, la protesta fue definida por los gremios como una reacción frente a lo que calificaron como una “guerra comercial” entre ambos mandatarios, cuyas consecuencias, insistieron, recaen sobre los sectores productivos y la ciudadanía.
Alonso Villacís, representante de los comerciantes fronterizos, sostuvo que el problema no se limita a las zonas limítrofes ni es de corto plazo. “Decisiones tomadas sin diálogo, sin análisis técnicos”, afirmó, al señalar que no se consideró la voz de quienes operan diariamente en frontera, añadiendo que los efectos ya se sienten tanto en economías locales como en empresarios y sectores productivos de Ecuador y Colombia.
“Si no se corrige a tiempo, si no se evalúa el impacto económico y comercial, las consecuencias serán más grandes. La seguridad es necesaria, pero no se puede construir destruyendo la economía local. Ecuador y Colombia no están en conflicto, por eso exigimos decisiones consensuadas”, dijo Villacís, al subrayar que la integración comercial es clave para la estabilidad regional.
Desde el sector del transporte pesado colombiano, Edison Mena indicó que la movilización buscó llamar la atención de los gobiernos sobre la realidad del comercio internacional entre ambos países.
“Unidos vamos a demostrarle a los gobiernos que estas medidas unilaterales, de capricho, de una guerra comercial entre presidentes, puede afectarnos en gran medida, algo que nosotros no vamos a permitir”, aseguró, al remarcar que el impacto trasciende lo local y alcanza a economías nacionales.
Las críticas también se enfocaron en la ausencia de incentivos o mecanismos de compensación para los sectores afectados. Los gremios señalaron que los nuevos aranceles golpean industrias que dependen de materias primas y cadenas productivas compartidas, encareciendo productos tanto para ecuatorianos como para colombianos, más allá de las ciudades fronterizas.
Carlos Bastidas, representante del transporte pesado de Carchi, enfatizó que la afectación no se limita a Nariño y Carchi, ya que la medida compromete a industrias y cadenas logísticas de ambos países, por lo que pidió a los presidentes Petro y Noboa que analicen con urgencia el impacto real de las decisiones adoptadas.
Como cierre de la jornada, los representantes gremiales leyeron un comunicado conjunto, suscrito por más de una decena de organizaciones comerciales, cámaras de comercio, transportistas, bodegas y oficinas aduaneras de Ecuador y Colombia. El documento fue dirigido a Gonzalo Gutiérrez, secretario general de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
En el texto se solicita la intervención del organismo regional para mediar en el conflicto y propiciar la liberación del comercio binacional, a través de canales diplomáticos que permitan superar la imposición de tasas y aranceles.
Cerca de las 13:00, la marcha se dio por concluida, con la expectativa de que el pronunciamiento conjunto genere una respuesta oficial y evite una escalada del problema, donde los gremios dejaron claro que, de no existir correcciones, el escenario de presión social y comercial podría intensificarse en los próximos días. lahora.com.ec
