El resultado de la consulta popular del 16 de noviembre de 2025 dejó a Imbabura como uno de los territorios donde el No alcanzó la mayor diferencia frente al Sí.
La provincia, que vivió más de un mes de paro contra el Gobierno Nacional entre septiembre y octubre, se convirtió en un referente del descontento ciudadano, situación que analistas interpretan como un voto que trasciende el debate específico de las preguntas planteadas.
Afirman que el conflicto social reciente aún deja huellas visibles en Imbabura, donde el paro liderado por organizaciones indígenas y campesinas tensó la relación entre el Ejecutivo y los sectores movilizados, generando además un clima de desconfianza y división que se arrastró hasta el proceso electoral, donde el contexto es determinante para entender el voto.
Un resultado inesperado incluso para los actores locales
Para Jorge Torres Vinueza, sociólogo y académico de la Universidad Técnica del Norte (UTN), el desenlace del proceso sorprendió a todos los sectores, incluso a quienes impulsaban cada una de las posiciones.
“Se suele decir que las victorias tienen muchos padres y las derrotas son huérfanas, pero en este caso sí hay gente derrotada, que es ADN, es el Gobierno”, explica. Aun así, considera que el momento exige una lectura más profunda de la voluntad ciudadana expresada en las urnas.
Torres señala que, aunque el No ganó en Imbabura y a escala nacional, eso no significa que la oposición al Gobierno esté articulada y fortalecida.
“Si bien es una victoria del No, se ve que la oposición al Gobierno de Daniel Noboa no está articulada y, particularmente, Noboa tendrá que revisar cuáles son sus fuerzas. A pesar de que ADN sigue siendo fuerte, porque tiene su Asamblea, tiene instituciones del Estado fuera del Ejecutivo, pero es necesario que se haga un análisis profundo de qué está pasando y qué va a suceder a futuro”, afirmó ante medios universitarios.
La mirada desde el movimiento indígena
En Imbabura, las organizaciones que encabezaron las protestas también quedaron impactadas por la magnitud del voto negativo. Martha Tuquerres, líder de la Unorcac (Unión de Organizaciones Indígenas y Campesinas de Cotacachi), reconoció que el resultado superó sus expectativas.
“Los resultados han sido impactantes en realidad, porque durante los 31 días que estuvimos (en paro) entre septiembre y octubre nos consideraron una provincia minoritaria, de hecho consideradas como ciudades secuestradas, pero frente a esto, a los resultados, nos hacen ver que los análisis son diferentes”, afirmó.
Tuquerres cree que la forma en que el Gobierno gestionó la conflictividad de Imbabura generó un efecto nacional. La militarización de la provincia, que contrastó, según ella, con la falta de despliegue suficiente para enfrentar la inseguridad en otras zonas críticas del país, como la Costa, profundizó la desconfianza.
“Eso hizo que nuestros pueblos vean más profundo la problemática del Estado, que todo lo que menciona el Gobierno no da confianza, sino más bien desconfianza en todos los sectores y ese ha sido el resultado del 16 de noviembre en las urnas”, aseguró.
Enfatizó en que la consulta no representó un proceso de diálogo real. “Para las comunidades, sobre todo la consulta popular, considerábamos que no era un mandato social, sino una mirada unilateral, de manera horizontal por parte del Gobierno en la cual quería evidenciar una posición directa, sin generar diálogos adecuados”.
Secuelas sociales del paro
Tanto Torres como Tuquerres han coincidido en que otro elemento que pudo influir en la votación es la ruptura social que se profundizó durante las protestas, exponiendo que el paro dejó ver tensiones entre sectores urbanos y rurales, con episodios de racismo que marcaron el periodo de conflictividad.
Sin embargo, Tuquerres dijo que en las comunidades ocurrió lo contrario: se fortaleció la cohesión interna alrededor de una misma postura negativa frente a la consulta popular del Gobierno.
Precisamente, los porcentajes más altos de votos a favor del No, en todo Imbabura, son en los cantones donde se sintieron más las secuelas del paro en la provincia: Cotacachi y Otavalo, donde todas las preguntas tuvieron más del 70% de rechazo.
De esta manera, el triunfo del No en Imbabura, según sostienen los actores consultados, es la expresión de una provincia que se siente afectada por decisiones recientes del Ejecutivo y que decidió enviar un mensaje político a través de las urnas, donde la ciudadanía votó en contra de todas las preguntas, en todos los cantones, principalmente como un rechazo a quien las planteó.

Informacion tomada de Lahora.com.ec
