Otavalo busca recuperar el orden en sus calles ante el auge del comercio informal, que se agravó tras el paro

Otavalo

Otavalo vive uno de los momentos más críticos de los últimos años frente al crecimiento del comercio informal. Cientos de vendedores ocupan a diario las calles más transitadas del cantón, ofreciendo desde frutas, verduras y artesanías, hasta electrodomésticos y alimentos preparados.

El Municipio reconoce que el problema no es nuevo, pero admite que en los últimos meses se ha agravado tras el reciente paro que afectó a Imbabura
Marcelo Mora, director municipal de Seguridad Ciudadana, confirmó que el fenómeno se ha vuelto más complejo pese a los intentos previos de controlarlo.

“Es un problema que se viene acarreando desde hace muchísimos años, por lo cual aplicamos varias acciones. Tratamos de ordenar la ciudad, pero lamentablemente no han resultado las acciones que hemos hecho”, señaló en diálogo con LA HORA.
Crecimiento tras el paro y llegada de nuevos comerciantes
De acuerdo con los datos municipales, el comercio informal habría crecido alrededor del 30% luego del último paro provincial.

Mora explicó que a esta alza se suma la llegada de comerciantes de otras ciudades e incluso extranjeros. “Hay un incremento del comercio informal luego del paro. Sin embargo, hemos recibido también comerciantes informales de otras ciudades, extranjeros que también están realizando su negocio informal”.
El funcionario estima que entre el 35% y el 40% de los vendedores informales son habitantes locales, mientras el resto proviene de otros lugares del país, especialmente durante los días de feria (miércoles y sábado), cuando la actividad comercial se expande a los alrededores del casco urbano
Calles saturadas y problemas de convivencia
Las calles Abdón Calderón, 31 de Octubre y los alrededores de la terminal terrestre se han convertido en puntos críticos.

En estos sectores se calcula que operan cerca de 500 vendedores informales, muchos de ellos con estructuras grandes que obstaculizan el paso peatonal. “Hemos detectado coches sumamente grandes de tres a cuatro metros, de comida, que tienen unos verdaderos restaurantes en la vereda, lo que impide la libre movilidad de ciudadanos que tienen que caminar”, detalló Mora.

A los problemas de movilidad se suma la acumulación de desechos y la falta de condiciones sanitarias adecuadas. El funcionario advierte que en las calles incluso se comercializan productos perecibles sin control alguno.
“No puede ser posible que tengamos en la calle pescado, mariscos, pollo, sin la adecuada cadena de refrigeración que exigen estos productos. Pero sin embargo la gente compra, sin requisitos sanitarios”, alertó.
Plan de ordenamiento y diálogos
Ante la persistencia del problema, el Municipio trabaja en un nuevo plan de ordenamiento que involucra a varias instituciones.

Mora explicó que se están estableciendo mesas técnicas con los comerciantes informales para buscar alternativas de reubicación dentro de los tres mercados formales de la ciudad, donde existen alrededor de 200 puestos disponibles.
“Nosotros estamos abiertos al trabajo. No queremos limitar ni quitar el trabajo, que es un derecho constitucional. Lo que queremos es el trabajo ordenado, en los lugares adecuados”, subrayó.

El objetivo, según dijo, no es erradicar completamente la informalidad, sino reducirla y regularla para garantizar el control y la seguridad. “No va a desaparecer. Creo que tenemos que ser conscientes y realistas frente a la situación que vive el país y la que vive Otavalo. Pero no todos pueden estar en la calle. Tenemos espacios en los mercados”.

Entre los factores que incentivan la permanencia del comercio informal, el director menciona el flujo turístico y la ubicación del mercado 24 de Mayo, que se encuentra lejos del centro urbano.

“No nos ayuda mucho la ubicación del mercado, lo que permite tener una facilidad directa de los de la informalidad, ya que el ciudadano busca la comodidad de encontrar los productos de mercado cerca a sus actividades y hogares”, comentó.

Mora recordó que al inicio de la actual administración municipal, en 2023, se encontraron con un panorama heredado de la pandemia, cuando el comercio informal alcanzó entre 1.000 y 1.200 personas en las calles. Desde entonces se ha intentado reducir esas cifras, pero reconoce que el problema sigue latente, aunque en menor cantidad que en ese entonces.

El Municipio apunta ahora a combinar control, reubicación y educación ciudadana, afirmando que se continuará notificando a quienes ocupen sitios públicos irregularmente, para dejar como última alternativa el retiro de productos y coches.

Además de las acciones institucionales, afirman que se promoverá la corresponsabilidad de la población para no fomentar la compra en espacios informales y fortalecer la economía organizada en los mercados locales. Noticia tomada de lahora.com.ec

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