Con la suspensión de la Cacería del Zorro, Imbabura pierde uno de sus mayores motores económicos del año

Imbabura

El anuncio emitido el 18 de agosto de 2025 cayó como un ‘balde de agua fría’ al sector turístico y comercial de Imbabura. La Cacería del Zorro, prevista para el 30 de agosto, quedó suspendida por disposición de Agrocalidad, la autoridad nacional que regula la sanidad animal.
La causa es el brote de influenza equina detectado en la provincia, lo que obligó a frenar todo evento que concentre caballos, desde ferias, cabalgatas hasta competencias ecuestres.

El Comité Organizador de la Cacería del Zorro aclaró que no se trata de una decisión voluntaria, sino de una medida de fuerza mayor que acata las disposiciones oficiales.“Somos conscientes de la trascendencia de esta tradición para nuestra ciudad y el país, pero ratificamos nuestro compromiso con el bienestar de los caballos, la seguridad de los jinetes y la tranquilidad de todos los asistentes”, expresaron en un comunicado.
Un impacto de $1,5 millones
Más allá de los jinetes y aficionados, uno de los impactos más grandes de esta suspensión se siente en la economía local, ya que la Cacería del Zorro se ha ratificado como el evento de mayor atracción turística en Imbabura y uno de los principales dinamizadores comerciales de la provincia.

Solo durante el fin de semana de su realización se calcula que circulan alrededor de $1,5 millones, repartidos en sectores turísticos y comerciales que ahora se quedan sin su fecha más importante.
La hotelería es uno de los ámbitos más golpeados, ya que esta tradición representa la única ocasión del año en la que los hoteles alcanzan la ocupación total, superando incluso a los feriados.

En la edición de 2024, la tasa de ocupación llegó al 90% con 2.745 huéspedes formales, sin contar alojamientos por Airbnb u otras plataformas digitales, según reportes de autoridades locales.

La gastronomía también aprovecha la cita, con restaurantes de Ibarra y de los cantones cercanos registrando ventas equivalentes a varios fines de semana juntos.
El transporte formal e informal también se beneficia de la llegada de visitantes, ya sea a través de taxis, buses interprovinciales o servicios privados.

Del mismo modo, el turismo rural y comunitario en localidades como Otavalo, Cotacachi o San Pablo logra atraer huéspedes y excursionistas que buscan combinar la competencia con otros atractivos de la provincia. Incluso el comercio minorista, desde tiendas hasta artesanos, registra un repunte significativo en ventas gracias al movimiento de decenas de miles de personas en la ciudad.
Turismo afectado
El año pasado, la Cacería del Zorro atrajo a 90.000 visitantes a Imbabura. Solo en Yahuarcocha, donde se desarrolla la fase final de la competencia, se registró el ingreso de más de 4.500 vehículos particulares, con un promedio de cinco ocupantes cada uno, lo que representó unas 25.000 personas solo en ese sector.
Para los hoteleros, la fecha se había convertido en un salvavidas. En 2024, septiembre y octubre marcaron el punto más alto de la ocupación en todo el año, incluso por encima de feriados nacionales. Con la suspensión, afirman que ese respiro económico se esfuma.

“Nos preparamos con meses de anticipación. La Cacería del Zorro es para nosotros lo que para otras ciudades son las fiestas patronales o religiosas, es decir, un momento clave para equilibrar el año”, comentó un empresario hotelero de Ibarra, preocupado porque ciertos gastos de preparación ya estaban hechos y tenían reservas agendadas con anticipación.

También recordó que la suspensión de este año recuerda lo ocurrido en 2018, cuando se canceló la cita por brotes de estomatitis e influenza equina. En ambas ocasiones, la economía local quedó resentida y la ciudad perdió la oportunidad de mostrarse al país como un destino turístico de alto nivel.

Tradición y motor comercial
La Cacería del Zorro, con más de 50 años de historia, no es solo una competencia deportiva. Es un evento cultural y económico que posiciona a Ibarra en la agenda nacional. La mezcla de velocidad, destreza y tradición ecuestre atrae tanto a turistas locales como internacionales, por lo que se ha convertido en una vitrina para el turismo de Imbabura.

Este 2025 la cita queda en suspenso. Aunque el Comité Organizador aseguró que se informará oportunamente una nueva fecha, la incertidumbre ya golpea a comerciantes y empresarios que esperaban agosto como el mes de mayor movimiento del año, aunque la competencia regularmente se hacía en octubre.

“Este tipo de suspensiones nos desestabiliza porque si bien no estamos anclados directamente al evento, dependemos de los ingresos que genera su atractivo turístico y capacidad de convocatoria. Es un efecto dominó que golpea a toda la provincia”, agregó otro representante del sector turístico.

Riesgo sanitario que obliga a la suspensión
Agrocalidad informó que la influenza equina es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa, transmitida entre caballos, mulos y asnos, con capacidad de infectar hasta al 100% de animales no vacunados.

Los síntomas incluyen fiebre alta, tos seca y secreción nasal espesa. Por esta razón, la entidad decidió prohibir temporalmente cualquier actividad con concentración de equinos en las provincias afectadas, entre ellas Imbabura. Noticia tomada de Lahora.com.ec

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